Economía y sesgos

En este blog ya hemos hablado varias veces de sesgos cognitivos. Pero leyendo este excelente libro de José Luis Ferreira, encuentro un capítulo dedicado a los sesgos económicos más extendidos. Me parece muy interesante la visión que plantea.

1. Sesgo antimercado: Que los mercados no tienen buena fama no es nada nuevo, para algunos son una suerte de enemigo intangible y inespecífico. No entro a hacer valoraciones al respecto, pero según la información disponible su ‘mala fama’ se debe a infraestimar las virtudes de los mismos.

Criticar el mercado cuando cuando el problema es el mal funcionamiento del mismo. Vemos los desastres de mercados funcionando mal y a economistas defendiendo el mercado cuando se refieren a mercado competitivo y no al que funciona mal del que vemos sus problemas  . O achacarle problemas que son resultado de la ausencia del mismo como sería el de la emisión de CO2. Al no haber un mercado de CO2 donde repartir los derechos de emisión, cada cual abusa de la emisión de los mismos.

mercado bonito

Así visto no parece tan malo el mercado

 

2.Sesgo anticomercio: Subestimar los efectos negativos ignorando los positivos. Rechazamos fabricar nuestros propios zapatos, perferimos vender nuestro trabajo para obtener dinero y comprarlos. El comercio en ese sentido nos parece positivo. Sin embargo,  en cuanto a la inmigración es un fenómeno igual al del comercio, existe sesgos anticomercio con respecto al empleo de extranjeros. Es decir, al igual que trabajamos por dinero y compramos zapatos, podemos comprar el trabajo de otra persona tanto  en su país de origen como en el ‘nuestro’.

3.Sesgo pro-trabajo: Es la negación de  los beneficios de ahorrar trabajo. La idea es que muchas tecnologías que ahorran trabajo se perciben como negativas.  Ahorrar trabajo permite tener una producción variada y productiva facilitando el desarrollo, sin embargo existe cierta tendencia a valorarlo como algo negativo.

4.Sesgo pesimista: pensar que el estado de la economía es peor que el del propio. Este es el más contraintuitivo en los tiempos de crisis que corren, pero el libro informa de cierta tendencia a creer que todo es peor de lo que realmente es… A mi me recuerda mucho al efecto Dunning-Kruger.

No me cabe duda de que muchos de estos sesgos tienen su origen en sesgos cognitivos más que en concepciones sociales . Más adelante me gustaría analizarlos desde esta perspectiva. Sin más, invitaros a leer el libro pues resulta de lo más interesante.

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