Historia de dos sistemas

En una oficina tenemos a dos empleados: Juan Uno y Pepe Dos.

Juan Uno es un recepcionista excepcional, desea involucrarse en todos los asuntos que puede, se pone a trabajar en muchas cosas sin complicarse demasiado. Sus tareas no le suponen ningún esfuerzo. Aplica las cosas que sabe y le parece imposible aprender nuevas, lo suyo es trabajar rápido, no le importa si el resultado no es del todo satisfactorio. Sabe salir del paso.  

Por otra parte, Pepe Dos, trabaja en su cubículo los documentos que Juan le transmite, no le gusta demasiado ocuparse de su trabajo y cuando lo hace le supone un gran esfuerzo, cada tarea la ejecuta una detrás de otra y siguiendo unas reglas que revisa constantemente.

Juan Uno es fácilmente impresionable, se deja llevar por su emoción del momento y le gusta establecer relaciones entre las cosas, pero esas relaciones muchas veces son erróneas. Pepe Dos establece juicios, razona, compara, puede cuantificar las cosas, aun que no siempre lo hace.

Si bien a uno le gustaría pensar que en esta oficina, las cosas importantes son delegadas a Pepe Dos, la realidad es que básicamente Pepe se ocupa de que no le molesten. Juan Uno suele sacar todo adelante con bastante rapidez aun que Pepe Dos en ocasiones se enfada con su compañero por ‘equivocarse’. Otras veces, simplemente decide encontrarle alguna justificación y seguir adelante.

Juan Uno y Pepe Dos representan dos conceptualizaciones sobre el modo de pensar de nuestra mente. Kahneman y Tversky los llaman Sistema 1 y Sistema 2. Obviamente no encontrarás ningún circuito neural específico para cada uno, ni ningún homúnculo en tu cabeza que ‘controle’ a cada sistema. Son una abstracción muy simplificada y esquemática para poder clasificar dos modalidades de pensamiento.

Lo importante, desde mi punto de vista, es que de ambos sistemas, Juan Uno, el recepcionista es quién está a cargo de preparar los papeles que luego recibe Pepe Dos. Juan Uno se ocupa de la percepción y la intuición y además es escepcionalmente sensible a los estímulos. Eso significa que cuando decidimos, tenemos que tener en cuenta la existencia de estos dos sistemas. La decisión que estoy tomando, ¿Viene dada por procesos de intuición rápidos, sin esfuerzo, muy emocionales, asociativos y automáticos o estoy haciendo uso del vago y perezoso sistema 2? Al consumir ¿Estoy delegando en Juan Uno o enviándole el dossier a Pepe Dos?

Disclaimer: obviamente es una gran simplificación, ambos sistemas se superponen, se entremezclan y no existe ninguna línea que los separe.

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